No solo de café viven los breaks, así que nos atrevimos a incluir entre nuestras cómodas aventuras a las teterías, empezamos con Tpuro en Vitacura y nos llevamos una grata sorpresa.

Cuando nos despedimos de Francisco Mandiola, dueño de Tpuro, con David coincidimos en que era una persona simpatiquísima, vestido a la usanza dandy chileno con una buena combinación de pantalones y chaqueta de vestir, camisa sin corbata y un pañuelo en su bolsillo, dueño de una agradable conversación que mezclaba el español e inglés. Fue ejecutivo de alto nivel por muchos años y ahora es un empresario de visión
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