Cascanueces, únete a la familia

Enviado por Sebastián Olivero el 14/06/2010 a las 22:35

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Llegué en bicicleta, hace tiempo que no la usaba, caché que me faltaba el aire y estaba un poco mareado, me costaba fijar la vista, por lo que seguramente parecía loco-desorientado, y casi boto una silla. Francisca me ayudó a asegurar mi bici a un árbol, más bien me mostró el árbol y me dio confianza para usarlo. Ella es la menor de la familia Cascanueces (así llamaremos a los dueños de la cafetería Cascanueces), adolescente y atractiva, con su tranquilidad y actitud descomprometida hace pensar que no te está pescando nada.

Para hablar con propiedad sobre la cafetería Cascanueces, antes de hablar de café hay que presentar a la familia.

-         Somos de familia grande –dice Sebastián, el hermano mayor.

Eso explicaría la soltura y cercanía en la relación con los clientes: tíos, primos y varias salidas a terreno incluyendo cumpleaños, asados, parcelazos y quien sabe qué más. Todo eso les da predisposición, buena conversación y espíritu afable. Son Francisca, Sebastián y la madre de ambos (que se me olvidó preguntarle el nombre), los que se encargan de todo. En cada momento del día encontrará a más de uno o a los tres juntos, atendiendo y compartiendo. Tienen varios clientes regalones y amigos del sector. Sebastián es músico, da confianza, sabe escuchar a la gente y se ve bueno para el  carrete. Está pintado para comercial de Escudo. Francisca congeló pedagogía para empezar a estudiar danza contemporánea, lo cual me la pinto aun más atractiva. La mamá después de dedicar varios años al turismo empezó a vender frutos secos.

La pasión por una cosa llevó a la otra. Buscando la mejor y más expedita manera de echar raíces con el negocio fruto-sequero, la madre, decidió abrir un café, ya que las exigencias son mucho menos complejas que las de un puesto y bodega de frutos secos. Y voila, una cafetería donde venden exquisitos frutos secos.

Tanto ambiente familiar me obligó a notar y a preguntar sobre la ausencia del padre. El caballero es separado y vuelto a juntar con su señora, madre de sus dos hijos. Trabaja en el rubro computacional y les debe una instalación de Wifi.

David encontró el lugar acogedor, tanto que se atrevió a invitar una chiquilla a la que esperaba con ansias. Presenciamos varias dinámicas entre la familia Cascanueces y las personas que se acercaban a la barra, una Daniela entró con tanta confianza que se veía entera de barza para quien mirara con ojos desinformados. Luego apareció su pareja, se acercó a los cuchuflis, sacó como cinco y salió entre despidiéndose y echando la talla. Cero formalidad, pura cordialidad. Así fue durante más de una hora que permanecí en el lugar. En el sector hay varias personas que viven solas y en Cascanueces han encontrado ese tono familiar que a veces se vuelve entrañable. No pude quitar de mi mente la imagen de Central Perk, el mítico café de la serie Friends. Sebastián no guarda parecido alguno con Gunter, pero según cuentan, tiene la misma habilidad con el sexo opuesto. Tal vez sea mejor la analogía con la serie Cheers, por la mayor interacción entre la barra y el ambiente.


A Cascanueces le falta un poco más de comodidad: algunos sillones y un sofá para potenciar la excelente química que tienen con sus clientes habituales o con los que no lo son tanto. Por un lado el lugar es pequeño y puede que no les convenga, por otro, personajes similares a Daniela y su gordo querido no se irían nunca, y es más, posiblemente se acostumbren a dormir la siesta.

El resto de los elementos dan en el clavo para transmitir un ambiente familiar. Maderas y colores cálidos, sin grandes pretensiones en diseño. Tienen lo que se llama Wall-menu, es decir, pizarras en las paredes para mostrar la carta. Según Sebastián hay que arreglarla.

-         Mira ese sándwich que dice ahí “ave palta tomate jamón queso” ave y jamón po loco, que vergüenza.

-         Cuático.

-         La otra vez lo pidió una vieja y hubo que prepararlo nomás, le encantó.

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Familia cafetera

Con David, hicimos el típico pedido que puede resultar una prueba de fuego para el barista: un espresso y un capuccino, he aquí el resultado:

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Un espresso-perfecto, aromático y de gustos achocolatados más un capuccino con art latte de folia, algo difícil de lograr. El Mouse de mango-maracuya estaba delicioso, claro que a mi me matan los dulces con sabores ácidos y cítricos. También tienen pascualinas, muffins y varias facturas apetitosas. Lo que ameniza la imagen son las curiosísimas billeteras recicladas, manufacturadas por Francisca. Le pregunté si transformaba todo lo que bebía en billetera, pero no es así como consigue el material.

¿Cómo aprendieron a preparar excelente café?

Abrieron en el verano (como varios de los cafés que hemos reseñado) y fueron capacitados por el técnico que les vendió la máquina. No quedaron conformes. Francisca fue la primera que tomó clases de barismo con nuestro estimado Juan Mario Carvajal en la escuela de Coffeemaniacs. Al poco andar entraron Sebastián y la madre. Juntos los tres, pasaron por un proceso y transformación hacia la cultura del barista y la preparación del buen café. El grano que usan también lo provee Coffeemaniacs, un arábica especial del sur de Colombia tostado en Chile, según Sebastián. Le pregunté a Juan Mario vía mail y en vez de contestarme la pregunta me contó sobre sus proyectos:

Lo interesante del grano es el que tendrán. Invirtieron en un proyecto que tengo, comprando por adelantado café verde que estoy trayendo del salvador. Esa es la razón por la cual me compre una tostadora Diedrich y viajo ahora a Londres, Paris y Barcelona, pues quiero hacer los cursos avanzados, profesionales de tostador y un curso completo para montar (una) tostaduría.

Aquí tienen la primicia, Juan Mario es uno de los pocos personajes –y si que es un personaje- preocupados por la calidad de la cultura y del negocio del café en Chile, espero que sus planes resulten y todos nos veamos beneficiados. Sospecho que va a pegarse una vuelta por el World Barista Championship en su paso por Londres.

Sebastián tiene buena mano en la máquina, los cafés estaban buenos. Se ganaron una certificación: Cofibreik-recomendado.

Según la clienta Daniela, la madre también hace un exquisito capuccino.

-         Cuando yo preparo un sándwich al cliente, lo hago como si se lo estuviera haciendo a mis hijos, entiendes –me dijo la madre.

-         Claro, le pone poca palta, te lo hace así como que no quiere –bromeó Sebastián.

De los tres, la madre me pareció la más intensa. Le fue bien como vendedora de frutos secos lo que indica que es una persona movida y luchadora. Su mirada, demasiado fuerte para sostenerla, contrasta con su buen trato y disponibilidad.

Como siempre, el público no sabe mucho de café pero ellos han sabido transformar a varios. El cortado, a estas alturas considerada por nosotros como una bebida anti-barista, sigue siendo el más pedido.

 

Familia buena pal carrete

Sebastián le dijo a la clienta Daniela:

-         Mira el número de la boleta.

-         Dos mil ciento…

-         Llegamos a las dos mil viste.

Cuando llegaron a las mil boletas hicieron un carrete. Invitaron a sus clientes, al padre y celebraron de lo lindo. Parte de las buenas relaciones se explican por eso. Ahora que llegaron a las dos mil la idea es hacer otra celebración, esperamos que nos inviten!

Esta es una muy buena costumbre digna de replicar, pero para hacerlo hay que ser muy buena onda. Hay una ruptura de los roles de atención al cliente y puede que no a todos le acomode eso. De hecho Sebastián dice que no con todos uno puede ser entrador. Habla de los que llegan, piden, pagan y se van con un tono agrio, como si les tuviera resentimiento, y como no, si las relaciones comerciales son frías y cosifican al ser humano.

Llegó la amiga de David, así que debía despedirme. Me costó bastante. Cada uno estaba preocupado de lo suyo sin darle mayor relevancia a mi presencia. Hice un despido general y recibí una tibia respuesta, lo resentí porque en ese corto tiempo ya les había tomado cariño. Me subí a la bici con la melancolía de quien deja atrás a personas que quiere. Este efecto familiar no lo había sentido nunca, es algo potente y único. Gracias a la familia Cascanueces que pone su lado humano al servicio de los demás.


FICHA
Cafetería Cascanueces, frutos secos
General Flores 48, Providencia
Fono: 946 5424
Wifi: ya viene
No Fumadores: ya viene la terraza
Escenas cómicas: yo creo que es lo más probable
Frutos secos: para toda ocasión
Soundtrack de Cascanueces: aquí

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Sitios que enlazan este artículo:

Marianela  Cartes
Marianela Cartes el 15/06/2010 a las 12:59 AM

Sebastián y David se pasaron por la reseña está buenísima.  Solo les faltó una foto mia.... sniff  y para que sepan mi nombre es Marianela y el padre de estos lindos niños es Sergio.

Los espero nuevamente saluditos....


Sebastián Olivero
el 17/06/2010 a las 10:47 AM

Gracias porla invitación Marianela,
y por presentarte.
Disculpa haber sido tan pavo.
Mira este link:

http://3w.lun.com/MER/revistas/index.asp?codRev=YA&fecha=&iResolucion=1280

En la Revista Ya hay un especial de frutos secos!

Abrazo


Julio
Julio el 15/06/2010 a las 12:24 PM

Definitivamente un must see (must taste en este caso)


Primo de mariano
Primo de mariano el 02/07/2010 a las 7:02 PM

Toda la razón! La reseña muy buena y el café está perfecto..se lo dije a la dueña cuando entré hace dos meses y bebí qeul elixir que acá no preparan bien en cada esquina.

Bien hecho y mucha suerte!

victor c.


Joel
Joel el 20/07/2010 a las 10:29 PM

Faltaba lo más importante del trío, llamada Marianela

la gestora de tan mayúsculo desafio, creo que los cafés

son el mejor convite para un momento de relax y amistad

y si es cascabnueces.... lo mejor!!!!!

Mucha suerte Seba, Francis y marianela

J.P.O.

 


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