Diario de un barista, jueves 1° de Abril

Hoy y el viernes estaremos en el
café Brio, que abrirá las próximas semanas en un edificio de oficinas en
Llegué en micro hasta Canta Gallo, me encontré con David y caminamos una enormidad. En la tarde me di cuenta que la misma micro me dejaba en frente.
¿Cuál era el plan? Establecer un equipo de trabajo donde todos rotáramos en cada función: hacer el espresso, texturizar la leche y vertirla con técnica de art latte. Entre medio de eso, tendríamos que estar atentos a todo lo que fuera surgiendo.
Antes de que llegara Juan Mario, conocimos a Carolina, la dueña del lugar. Una mujer atractiva de la que no supe distinguir si estaba terminando sus treinta o en la plenitud de los cuarenta. Vestía con frescura y elegancia, buen perfume, mantenía siempre una actitud amable, agradable conversación y hermosa sonrisa.
(MILF! MILF! MILF! Yeah I’d do her!)
Cosas que mi mente no puede evitar
El lugar está a medio terminar, pero todo lo que necesita el barista está instalado. La máquina demoró más de lo normal en estar lista. Era hora de los capuccinos. Ups! No hay tazas. Tomamos unas tazas de cortado y matamos el tiempo practicando el art latte con agua. Llegó el marido de Carolina con unas tazas de su casa, solución de emergencia.
El equipo funcionaba un poco despelotado, se perdía leche a falta de espressos, se perdían las cuatro tazas, había una sensación de desorden cuando debíamos crear el flujo y la automatización del grupo. Después de unos 45 minutos la cosa empezó a tomar ritmo. Entraban diversos personajes, había buena música, usábamos el Internet, conversábamos.
Se acabó la leche.
Vladimir se ofreció de voluntario para ir a comprarla al Líder, se demoró su media hora.
Y vuelta a empezar.
Mi leche no salía nunca, un par de veces me explotó manchando todo.
- Tení leche hasta en el pelo –me dijo David, él tenía menos dificultades y desde ayer que saca manzanas.
De repente me di cuenta que el bidón de agua estaba vacío.
- Oye se acabó el agua.
- ¿No queda más agua? –preguntó Juan Mario haciendo referencia a otros bidones con agua desmineralizada.
- Nop
- Entonces el barista improvisa, saquen agua de la llave, por esta vez.
En muchos cafés conectan la máquina a la cañería, pero es mejor darle agua de buena calidad para su mantenimiento.
Llené el bidón pero no funcionó.
Guateo la máquina, nos quedamos plop y después stand by. No se llenaba la
caldera, no alcanzaba a tener un bar de presión, hubo que formatear la máquina,
y perdimos unos 45 minutos en que se pusiera a tono. En vez de mandarnos a
practicar art agua, Juan Mario fue distrayéndonos con varios youtubes del World
barista championship y de competencias en Costa Rica, donde una joven de 19
años ganó por tercera vez consecutiva. En un campeonato deben presentar a
cuatro jueces cuatro espressos perfectos, capuccinos y una bebida original;
ella hizo una mezcla de espresso, mango y extracto de almendra o algo por el
estilo. Con el libre divagar del tiempo Juan Mario empezó a comentar otra de
sus pasiones, la esgrima o lucha medieval. Hace once o doce años que pertenece
al grupo Los Dragones de
Danza marcial de Juan Mario, alias Tarik
Volvió el poder a la máquina, le seguimos sacando el jugo un buen rato. También probamos café americano y en prensa francesa, cada uno fue una experiencia de calidad, y comparados, son totalmente diferentes.
Juan Mario después de mucho intentar pudo abrir la máquina. El problema fue la llave allen que no apareció hasta que el marido de Carolina hizo su segunda entrada a escena. También traía las tazas oficiales de Brio. Antes, en los primeros minutos de nuestro apagón, Juan Mario hizo una pregunta muy inusual.
- ¿Quién anda con una llave allen?
- Yo –respondió David y sacó tres de su bolsillo.
- ¡Pero quien puede andar con esas llaves en los bolsillos! –exclamé
- Si es por la bici oh –David tiene una pistera pulenta.
El caso es que no sirvieron, tampoco los destornilladores que yo andaba trayendo en la mochila =P. Una vez abierta la máquina se le ajustó la presión y la temperatura, mañana estará afinada y podremos sacarle trote. Aunque sea viernes santo vamos a estar full time. Espero que mañana sea mi día, porque hasta ahora llevo un par de espressos medianamente decentes, dos manzanas y un oso que quedo con cara de rata.


















