
Plaza Victoria se ubica en Santa Isabel a pasos del metro y de la avenida Bustamante, los árboles que tapan la fachada, el emplazamiento e incluso la forma del edificio, amenazan con hacer pasar desapercibido el lugar, lo que de ser así, sería una verdadera lástima. En este barrio están pasando cosas. Hay movimiento, se ven personas, se ve diversidad. No tan variopinta y exótica como el parque forestal en domingo, pero algo hay. Plaza Victoria intenta llegar a residentes antiguos y jóvenes, oficinistas, trabajadores y empresarios. Pero no solo a la gente del sector y sus paseantes, también a los amantes del buen café en buenos cafés, que en adelante llamaremos cofibreikers.
Dentro de toda la parrilla de cafeterías, no muchas buscan seriamente entregar un café de calidad, y en ese grupo, Plaza Victoria quiere ponerse a la vanguardia. Tomaron la decisión de vender el café y la cultura del café. El dueño se llama Julián, un joven empresario que poco y nada tenía que ver con el rubro, por las cosas del destino se vio con este negocio en las manos y tomó la determinación de sacarlo adelante. Hoy en día, se ha transformado en un erudito de la cafetería y puede hablar del tema más de tres horas en un ritmo mayor a 250 ppm.
Si vas al Plaza Victoria, te recomiendo que prefieras el capuchino antes que el cortado, sobre todo si Julián anda cerca. Nuestro café por antonomasia, el idiosincrásico cortado chico o doble, para un buen barista es un capuchino mal hecho. No pude disimular mi cara de impacto y sentimientos encontrados.

Solo los baristas calificados hacen las preparaciones, procurando ser precisos en los tiempos, texturas y mezclas. Además practican el art latte. Puedes beber café de máquina, “americano”: café a lo gringo hecho en máquina con filtro de papel, y de la manera más pura posible: en prensa francesa.
Fui con mi papá y Gabriel, un creativo que ha aportado más de alguna genialidad al mundo de la publicidad y el diseño, pero que tiene el pequeño problema de que no se le entiende nada de lo que habla. Algo dijo sobre el diseño de las puertas y las casas de Buenos Aires. Entrando encuentras una primera sala dispuesta para la venta al paso, helados artesanales, té Whittard, café en vaso desechable, pero ojo, con la calidad de Plaza Victoria. Durante la mañana ofrecen un capuchino con pan prensado para llevar a mitad de precio. El público solía pedir cortados e incluso nescafé, pero poco a poco, la lucha por la calidad y la cultura fue ganando terreno.
Nos tardamos en decidir entre los diferentes ambientes: vereda, patio y un interior que ofrece varias alternativas, son capaces de acoger varias maneras de pasar el rato, desde llegar y llevar hasta derrumbar el cuerpo en el sofá de cuero rojo mientras ves Internet y disfrutas tu desayuno, almuerzo, sushi u once. Destaca la buena comunicación entre espacio y diseño, con elegancia y estilo sin llegar a ser ostentoso o engrupido.

Pedí una once simple, un pack que me dio gusto ver y degustar: té Whittard, pie de limón, planchado de queso con aceitunas y jugo de mango, Gabriel un capuchino con torta de nueces, porque a él una vez en no se donde le pasó algo con una señora con nueces… no escuché nada. Mi papá, que a través de los años acostumbró su oído, disfrutaba la conversación. La carta es inmensa (para ser un café) y da para pedir varias cosas y combinaciones de cosas. Destacamos los sandwichs en panini, pan italiano o planchado. Desayunos y onces pueden dejarte panzón y feliz, hay mezclas que incluyen una cafetera francesa que da para dos tazas y otras con brochetas de fruta, que dan un toque de frescura muy atractivo entremedio del café, masa y dulce.
Cuando me vi satisfecho, fui en busca de un poco de información y me encontré con Julian, quien me dio eso y más y más y más. La pasión por su proyecto no se pone en duda. Plaza Victoria ha ido creciendo y evolucionando, escuchando a la gente pero también hablándole, quieren llegar a consolidarse como café-resto-bar, poniendo calidad indiscutida en el café.
Buen espacio, buena mesa, buena onda. Mi amigo David fue un par de días después y me dijo in situ a través de MSN:
(este lugar) es weno con we mayúscula
Si quieres saber sobre el mundo barista, granos, molinos, máquinas etc. en Plaza Victoria podrás encontrar quien te hable y quien te escuche. El lugar es acogedor, la atención es buena, la calidad te ayudará a que el momento sea mejor. ¿Qué le falta? Tal vez el toque familiar. Lo hogareño se pierde en terreno de especialistas, hay algo ahí que nos lleva hacia sensaciones más frías.
FICHA
Plaza Victoria
Santa Isabel
052, Providencia
Fono: 635 5302
WiFi: si
Web: http://www.plazavictoria.cl/ (carta online, facebook y twitter)
Grano: siempre
prueban buscando lo mejor
¿Se puede pedir un café cortado?:
si, igual te lo hacen, y con la cara llena de risa
Alguna otra cosa chistosa que notar sobre el lugar: no





Fotografías: Gentileza Plaza Victoria y David Ávalos















Reduerde!! a pasos del metro :D