
Daniela está a punto de dar a luz,
durante este año he visitado repetidas veces
Es muy probable que quienes vayan a consultas o a tomarse exámenes, crucen sus miradas con diversas personas de las cuales reencontrarán algunas en la cafetería. Dentro de la clínica, podemos ser pacientes, clientes, pasajeros o consumidores y la superposición de esos diferentes roles afecta la sutil comunicación que se da entre totales desconocidos.
La cafetería antigua parece ser más pequeña y es más evidente la separación entre los ambientes de trabajadores y clientes, además, parece como si se adaptara al espacio que hay en vez de tener su propio espacio. La nueva tiene un estilo moderno, es mucho más amplia, con una terraza con pileta y amplios ventanales. Hace pocas semanas inauguró la cocina, antes solo ofrecían productos envasados y pastelería. Cada vez que queríamos ir a la cafetería, con Daniela discutíamos a cuál de las dos ir.
- Pero vamos a la otra po, si la de acá no tiene cocina –le argumentaba.
- No, pero si esta está más cerca y ya la tienen que haber abierto.
Resultado: Daniela siempre se molestaba cuando sus pedidos no eran satisfechos debido a que aún no abrían la cocina. Y para colmo nos servían en utensilios desechables.
Ahora todo es diferente y uno ya no tiene que decepcionarse de la precariedad del menú; podemos disfrutar la comodidad del espacio y la presentación de los platos. Si comparamos, Soluna Santa María –la antigua– tiene un aire más clásico y la menor superficie le da una apariencia de mayor movimiento entre clientes y meseros. Ambos son básicamente lugares cómodos, tienen una oferta de productos de calidad dentro de una carta estándar, que se nutre indiscriminadamente de alimentos envasados o preparados en la cocina. Un cortado con un pie de limón, o un jugo con un ave palta en Soluna no te van a decepcionar. Son lugares de espera, para familiares de hospitalizados o pacientes regulares: hay un cierto espíritu conservador que se mantiene en estas cafeterías por respeto a la institución en donde se ubican, de la cual son solo un servicio secundario. Imagino a más de alguna persona, sentada en estas mesas, desesperada por el estado de su ser querido; entendiéndolos en su dolor, seguramente a ellos no les vendría a bien un lugar “estiloso”.
Como era de esperar, CSM no confió parte de sus servicios a cualquiera. La empresa detrás de Soluna es la central de restaurantes ARAMARK, famosa por sus servicios de alimentación a diferentes instituciones, desde colegios hasta minas. Soluna, su marca de cafetería, está presente en CLC –Clínica Las Condes–, Clínica UC, Hospital del trabajador, etc. Si entramos a su sitio web, leemos palabras como excelencia y calidad de vida. La seriedad y calidad del servicio es innegable, y es esto mismo lo que justifica su falta de originalidad.
FICHA
Soluna café – bakery, CSM
Clínica Santa Maria, Edificio Santa María y Bellavista
http://www.cdr.cl/opensite_20080724104949.aspx
Wi fi: SI















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Hoy fui a la Cafetería de la Clínica Santa María a las 8.40, la atención fue lenta y mala, poco amable la cajera y la garzona. El café cortado llegó tibio a mi mesa, me tuve que parar yo para pedir que me lo cambiaran, lo recalentaron (café Illy recalentado). Pésima atención, por los precios que cobran creo que tienen que dar un mejor servicio. Nada que ver con la atención que brinda la Clínica a sus pacientes.
Agradecemos a Jimena su comentario.