Desde hace años el barrio Lastarria es
considerado un lugar especial dentro de Santiago. Hace un par de meses se abrió
el Café del Museo en
David y Montse me esperan cada uno con su iBook. Conversamos y nos reímos, me mancho con café la camisa y eso fue lo único malo. En Café del Museo se puede crear un ambiente afable escuchando buena música. Hay poca gente y un buen espacio. Aparte de las sillas y mesas, hay sillones y sofás vintage o reciclados, de diferentes diseños y materiales, lo cual crea variedad de puntos para compartir una cita. Se privilegia la sensación de amplitud para sentirse cómodo, quedarse un poco más de lo acostumbrado, y como no, poder ver los cuadros y esculturas repartidas por las paredes. El suelo es de cemento y las paredes blancas, lo que podría ser un ambiente frío, no lo es. La decoración no exagera en la persecución de su estilo. Hay lugares tan estéticos que uno se siente mal por no ser tan frívolo, o derechamente, te sientes demasiado feo y fuera de contexto. Aquí no pasa eso, el buen gusto se potencia por la comodidad y el aire ameno que ofrece.
En las estanterías vemos algunos productos gourmet: mermelada de vino, un pack de aceite de oliva, aceto balsámico y merken entre otras cosas por el estilo: una oferta más para turistas que para gente común.
David pidió una promoción de café con “degustación de cuatro galletas”. Montse se rió del tamaño de sus galletas y disfruto su jugo con tostadas. Yo pedí un cortado y medialunas: me las sirvieron con rodajas de frutilla, detalles de mermelada y polvo de chocolate. Todo viene con una presentación atractiva. La carta también incluye ensaladas y menú de almuerzo. El café que usan es bueno, como la mayoría de las cafeterías del lugar, ellos en particular también tienen una oferta de té en variadas hojas y preparaciones.
Sin preguntar, fui a donde creí que estaba el baño: por el pasillo, después de una esquina, hubo un cambió de tono y me sentí un poco desorientado hasta que me di cuenta que compartían el baño con el MAVI. Vi al fondo su tienda, que ciertamente es muy interesante, llena de productos originales que mezclan diseño, utilidad y arte.
Los precios están dentro de lo normal, lo que me impresionó, porque siempre he tenido el perjuicio de que en la plaza Mulato Gil de Castro los precios son muy altos, casi como si fuera un lugar de mayor status dentro de Lastarria. Durante mucho tiempo me mantuve tan reacio a este punto en específico, que en mis últimos años en la universidad, me sorprendió enterarme de que había un museo.
FICHA:
Café del Museo
Lastarria 305, Plaza Mulato Gil de Castro
Wi fi: si
Redcompra: si
Sobre el barrio y todos sus rincones: http://www.barriolastarria.com/


Post Scriptum
Según David y Montse, antes de que yo llegara, la supuesta administradora del café, una mujer madura, atractiva y de impronta progresista, se agarró de las mechas con sus meseros. Insultos iban y venían. Al percatarse del rostro de Montse le pidió perdón. El hecho se explicaría en la inmadurez del proyecto: con solo dos meses de funcionamiento, es aceptable que aún no se terminen de conocer y que ciertos acomodos sean necesarios. Nada de que preocuparse.











Me gusto la reseña Seba, y si bien la descripcion del cafe queda corta, porq creo q tmb podrias describir un poco el bebestible tan apetecido y no solo el lugar XD
Solo recomendaciones
Salu2
NSE
Siempre es grato escuchar recomendaciones y, Natalia, agradecemos tu interés en nuestro proyecto.
Nuestra linea editorial puede darte la respuesta del porqué no centramos la reseña en el grano o la bebida en sí, sino que en la atmósfera en la que nos sumergimos cada vez que entramos a una cafetería:
Como dije al comienzo, agradecemos tus comentarios y sugerencias, y esperamos que nos sigas visitando.
David.