Es hora de cofibreik.

Enviado por David Ávalos el 09/11/2009 a las 10:02
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Hay veces en que necesitamos un café. Por ejemplo, cuando el trabajo nos entierra en los desiertos del hastío, o en momentos en que el cabro chico está tan prendido que dan ganas de colgarlo. Buscamos la salvación. Existen muchas instancias para el café y eso es bien sabido por los sociólogos, que lo utilizan como ejemplo básico de lo arbitrario de la socialización y las costumbres.

Pero la gracia está en llegar a un lugar acogedor, con una o algunas personas ad hoc y crear un espacio entre conversación y silencios cómodos. Una comunión en que se mezclen lo social y lo íntimo de manera equilibrada y suave. Lo que pensamos y decimos, no deben estar escindidos de lo que tomamos y olemos. 

Mi padre es fanático del tango y hace ya unos cuantos años asiste a clases. El grupo, lo conforman personas que ya son viejos conocidos y las parejas de baile ya saben como sacarse el mejor partido y como corregir las mañas. Mi padre me dice:

Oye, pero es que yo llego de la oficina, saludo, me pongo a bailar ¡y es que se me olvida todo! No importan los problemas, ni que tan apretado de tiempo estoy, simplemente me pongo a bailar.

Eso es vivir un buen momento de escape, cuando bailar es más que bailar. A la hora de tomar café, incluso por razones de negocios, más que responder a si estaba rico el capuchino, habría que fijarse en qué tal la experiencia del café, cómo transcurrió el tiempo ¿te sacaron un poco de él? ¿fue como bailar un tango?

Somos Cofibreik un sitio destinado al café en varias de sus formas, pero sobre todo, a rastrear, comentar y compartir sobre cafeterías y buenos lugares. Cofibreik está dirigido a una comunidad más dispuesta a disfrutar que a pagar. La calidad no solo viene del grano más exclusivo, sino también del ambiente y las circunstancias que puedan crear un buen momento, una buena melodía. Y como todo en estética es sujeto y objeto, podemos decir que nos interesan quienes se consideren buenos espectadores. Afinando el ojo y los sentidos, iremos detrás de diferentes cafeterías para entregarles nuestra experiencia en ellas, alejándonos de la crítica gourmet para entrar en un espacio de escritura y comunicación menos invasivo, dispuestos a entregar impresiones e intuiciones más que juicios acertados o categorizaciones doctrinarias.

Estaremos atentos a las novedades, traeremos voces de expertos y nos deleitaremos con las opiniones de algunos famosos, entre otras cosas. 

En términos simples, la idea es crear comunidad alrededor de algo que nos gusta: “tomar café”, expresión dentro de lo que se encuentra mucho más que lo que las palabras dicen.

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Pía Cárdenas
Pía Cárdenas el 14/01/2010 a las 10:14 AM

Chori... me gusto Cofibreik....

Vayan al Emporio la Rosa (el original) queda en Merced con Santo Domingo.... A mi me encanto la mesita al lado del ventanal... no se, uno anda tan apurado por la vida que lugares como estos valen la pena para reducir velocidad y calmarse un poco...

y obvio, con un rico cafe

Saludos Totales.

Pía


David Ávalos
el 15/01/2010 a las 12:53 AM

Gracias por la recomendación Pía.

El Emporio lo tenemos en carpeta de hace un rato. Quizás la próxima semana nos daremos una vuelta por ahí.

Salu2!

David.


Juanita Baeza
el 23/04/2010 a las 10:43 PM

Me gustó esto del cofibreik!! Soy una café adicta y asumida (ya no dudo en el coste del presupuesto mensual por aquello, es así no más: 1 k café al mes para 2 personas), por ahora busco cafés en Valparaíso-Viña para reencontrarme con esa costumbre de sentarme con-mi-café y me ha costado un poco: o quemados o insípidos e incluso francamente malos, pero la búsqueda no ha concluido y es raro porque hay espacios acogedores y malas preparaciones / buenas preparaciones y cero ganas de sentarte un rato en ese lugar ¿se podrá dar con lo que uno busca? Por años viví en Santiago y ahí el Copacabana que está en Bándera/Huérfanos fue mi recinto predilecto porque, si bien su café no es el que más me gusta, tenían mesas (a diferencia de cualquier Haití) y nadie apuraba, logré que las chicas después de un par de años me saludaran y dijieran ¿lo mismo?  Cada vez que puedo paso a tomar mi expresso ahí y nadie quiere venderme cafés con sabores o cosas aún más extrañas...así las cosas, ando registrando cafés por la Región en la medida que puedo (hay uno en Quillota que ha sido lo mejor que he probado) y este sitio me ha renovado las ganas de seguir el paseo-café...Suerte!!!


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