Andrea y Claudia tienen toda una parrilla de ofertas y actividades que complementan su buen café y acompañamientos.
Nos dedicamos a conocer y jugar con su La Marzocco FB70, pero Café Kant merece nuestra caballerosidad y su propio post. Claudia Molina y Andrea Abbot tienen un negocio de banquetería, Claudia también es dueña de Café Clo, a un costado de la Galería Animal. Entre las dos manejan el Café Kant, un espacio que en principio fue pensado por la familia Schiess cuando construyeron el Edificio Transoceánica. Fueron los dueños alemanes quienes le pusieron el nombre. En la invitación de inauguración dice “Atrevete a pensar” Immanuel Kant, e invitan a “un espacio único para reflexionar y compartir degustando las exquisiteces de la vida”. Es muy cierto que la reflexión y el café tienen mucho que compartir, incluso las casas de café fueron muy importantes en los tiempos de la Ilustración. Siendo todo esto verdad me parece un nombre muy rígido y falogocéntrico para un lugar tan abierto, agradable y de colores pasteles como el que tienen Claudia y Andrea.
Madera, mimbre, flores frescas. En la parte de atrás hay un anfiteatro que van a aprovechar para ofrecer espectáculos y talleres para niños. Además están preparando en una parte del amplio jardín una chacra orgánica, para cultivar y hacer talleres. Claudia Molina lleva tiempo desenvolviéndose en el mundo orgánico y también planea talleres de comida sana. Mientras escuchaba a Andrea me imaginaba a muchas madres del siglo XXI, tan atractivas como ella, con sus pequeños niños en edad pre-escolar disfrutando de todo lo que me contaba.
Como recién empiezan lo vimos desprovisto, pero facturas y snacks vienen de la mano de dos expertas. Andrea subraya que el café está abierto a todo público. Las oficinas tienen cafeteras en cada piso y hay un casino, así que la cafetería es más una joyita que una necesidad para un edificio bastante completo.
Además de poder elegir entre el espresso blend de Café Lama y alguno de sus orígenes (Colombia, Guatemala, Etiopía, etc.), para su cappuccino puede pedir leche entera, descremada, sin lactosa o incluso leche de soya orgánica. Claudia es la que más pide el soy-cappu orgánico.
La casita de los Schiess

La construcción del edificio estuvo a cargo de la firma +arquitectos. El paisajismo y los jardines fueron diseñados por Juan Grimm, que es un gurú del tema. Todo el proyecto está pensado con criterios de sustentabilidad y respeto al medio ambiente; cuidando las emisiones, gasto energético y relación con el medio ambiente y con los vecinos. Lograron una certificación LEED NC (New Construction), la primera en Chile.
Federico Sánchez en City Tour comenta el edificio antes de que existiera Café Kant:
Y en la segunda parte va por la parte de atrás y mira el trabajo de Juan Grimm.
El megaproyecto final es crear una ciudad empresarial siguiendo el ejemplo de esta primera construcción. Tienen un tremendo terreno con el cerro Manquehue de fondo. Los comentaristas de arquitectura destacan que siendo un edificio privado tenga un comportamiento de lugar público, sin rejas por delante y abierto como parque.
Llegar puede ser complicado a pie pero en auto es súper accesible, por Santa María en frente de un aeródromo. Te estacionas en la calle y nadie te cobra. Con uno que otro ruido de avión que aterriza o despega, Café Kant puede ser un buen lugar para relajarse y NO pensar mucho; no sé si puedas pasear por los jardines para profundizar un estado contemplativo sin que venga alguien a preguntarte “¿y ustéh a quién busca?”
FICHA
Café Kant
Av. Santa María 5888, Vitacura
Edificio
Transoceánica
Usan Café Lama y tienen barista capacitado
















Hola, tuve la oportunidad de visitar la cafetería hace algunos días. Todo fue un placer al ver el buen gusto en la decoración y espacio. Me llamó mucho la atención La Marzocco que estaba en la barra, al acercarme y preguntar por el café, me comentan que era Brasilero y que tenían para vender otros orígenes. Inquieto les pregunto si pueden mostrar la máquina, veo lo linda que es y a la vez el "cuento" que le da un valor agregado.
Pero mi gran inquietud recién apareció cuando veo el nivel de la caldera casi vacía, las lancetas super sucias y sobretodo el manómeto que oscilaba sin ser accionada hasta los 12 bares.
Consulto quien les había instalado la máquina y de dónde traían el café.
Los nombres no los diré por cosas obvias, pero si llegara a abrir una cafetería los señores no serían los indicados para vender maquinaria e insumos, como asi mismo por la calidad del café. Mucho marketing, poca calidad en el producto.
Nuevamente, como concepto, ambiente y decoración excelente. Pero el café fue un waste of money.
Para visitar? Sí pero no a tomar café.