Los conocemos hace tiempo, han mantenido siempre la misma línea y trabajan por mejorarla. En la Plaza Mulato Gil hay un café que se distingue desde tiempos ac (antes de cofibreik).
Una de las tantas veces que he ido al Café del Museo, me topé con una chica que atendía y le pregunté quién manejaba la máquina espresso:
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Yo –me respondió.
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Ah, ¿y tú eres barista?
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¿Qué quiere?
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Nah, un espresso… pero un espresso, así… bueno…
un espresso cachai, 30ml, 25 segundos… bien hecho.
Me mandó a sentar y le pidió a otra persona que me preparara el espresso. Esa vez me tomé dos. Ahora entramos y pregunté lo mismo, me indicaron a la misma persona. Tuve a deferencia de preguntarle el nombre: Gisela. Se amarra el pelo en una cola de caballo, usa lentes y atiende muy bien, claro que se nota que tiene carácter. Pedimos un espresso y un cappuccino. Es una barista capacitada pero yo diría que le falta afinarse un poco. El espresso estaba un poco subextraído y la leche con demasiada espuma.
Igual se ve lindo.
El cappuccino italiano tradicional incluye chocolate espolvoreado. Aquí se lo pusieron al final, pero también puede ser al principio y ayuda al contraste del art latte.
Pudo haber sido algo del momento o una forma que ya se hizo costumbre. Habría que chequear eso. Lo digo porque ya llevan tiempo funcionando, entonces, si los baristas tienen el conocimiento suficiente, a esta altura deberían ser unos secos.
Si hay dolor
Café del Museo tienen un buen espacio, tanto al interior como en la terraza. Conversamos con Hipólito González, el administrador. La verdad es que como que no supe por dónde empezar y lo vi incómodo. Tenía una fuerte lesión por estrés cerca del hombro. Así que conversamos corto y preciso. Me dio la visión y propuesta oficial del café. Su objetivo es satisfacer un alto estándar de calidad. Por eso se preocupan por tener un grano de calidad y tostado fresco (Coffeemaniacs), además de una cultura del barista que sostenga ese café. Productos gourmet para servir y llevar, como mermeladas, aceites, té de la tetería y chocolates Damien Mercier, un belga radicado en Chile que desde hace años ofrece chocolates finos. También ofrecen menú de almuerzo.
Están en La plaza Mulato Gil, a un costado del MAVI (Museo de Artes Visuales). Todo Lastarria es muy top, pero dentro de esta plaza se produce una diferenciación. Hipólito la destaca como un factor que les da exclusividad, tranquilidad y más seguridad.
Encuentre a la actriz medio famosa
Las exposiciones están a la venta. No es raro encontrar cafés con exposiciones, pero ellos traen artistas destacados como Gonzalo Cienfuegos y otros. Para ello tienen a un curador de la PUC. Las piezas se venden más que nada en las inauguraciones.
Para ser de estilo europeo con
énfasis en la calidad gourmet, los precios no son descabellados. Para nosotros,
Café del Museo siempre ha sido un must,
y nos sentíamos en deuda con ellos.
FICHA
Café del
Museo
Lastarria 305, Plaza Mulato Gil de Castro














